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25 Ene 2019

El fenómeno turístico y el derecho a la ciudad de los malagueños centra el debate del ciclo “Radar”

La Fundación General de la Universidad de Málaga y La Térmica organizan este proyecto

Ayer se celebró, en el Rectorado de la UMA, la tercera conferencia del ciclo “Radar. Ideas nuevas para un futuro común”, englobado en el laboratorio ciudadano “LABMálaga”, una iniciativa de la Fundación General de la Universidad de Málaga y La Térmica, centro de cultura contemporánea de la Diputación, coordinada por el profesor de la UMA Sebastián Escámez. En esta ocasión el debate se centró en un sector económico fundamental para Málaga, el turismo, y las consecuencias de este fenómeno en la vida de los vecinos, es decir, el derecho a la ciudad de los residentes.

Para llevar a cabo este encuentro se contó con dos expertos en la materia, la profesora de Geografía Humana en la Universidad Complutense de Madrid María García y el profesor de Geografía de la Universidad de Málaga Fernando Almeida. García ha investigado sobre lacapacidad de carga turística, la gestión de flujos de visitantes en destino y la planificación del turismo urbano, cultural y patrimonial. En cuanto a Almeida, sus trabajos se han orientado hacia la ordenación del territorio, urbanismo y turismo. Además, como es habitual en este ciclo, a través de entrevistas grabadas, aportaron su opinión Antonio Guevara, decano de la Facultad de Turismo; Guillermo Busutil, escritor y periodista, y Carlos Miranda, en representación de la Asociación de Vecinos Centro Antiguo de Málaga.

Uno de los temas tratados fue el impacto del turismo en los espacios de acogida, la profesora García explicó que existen efectos medioambientales, en la estructura económica, en la calidad de vida de los residentes y en el paisaje urbano, produciéndose una transformación. “En dos años, de 2016 a 2018, hemos pasado en ciertas ciudades de impulsar el turismo a verlo como un problema y, como consecuencia, rechazarlo”, afirmó la experta. En este punto se mencionó la llamada turismofobia, que hasta hace unos años no existía. En cuanto a las medidas que se toman para regular estos impactos, citó la regulación en temas de movilidad; el control del exceso de actividades de uso turístico en comercios, restaurantes y alojamientos; la descongestión de espacios públicos y los recortes en la promoción del turismo. Como ejemplo, aludió a la ciudad de Madrid que corta el acceso a la Puerta del Sol ciertos días al año.

El profesor Almeida explicó la evolución que había sufrido Málaga, sobre todo el centro histórico, en cuanto al sector turístico, en este punto citó la apertura del Museo Picasso como factor dinamizador y explicó que la crisis económica no hizo que el crecimiento constante de turistas disminuyera. Además, expuso como claves las compañías de bajo coste que operan en el aeropuerto de la ciudad, el estallido de las plataformas de alojamiento como airbnb y el crecimiento de la oferta cultural y de restauración. También argumentó que en los últimos diez años las funciones del centro habían disminuido y solo estaban ligadas al ocio.

Tras las dos exposiciones se abrió un intenso debate con el público asistente, en torno a cuarenta personas, varios pidieron una mayor voluntad política para regular el turismo pensando en el bienestar de los vecinos. Por otro lado, también hubo opiniones sobre el buen posicionamiento de Málaga y la oportunidad económica y profesional que implica ser una ciudad turística.

El ciclo “Radar” continuará en febrero y marzo con debates sobre vivienda (con David Madden y la participación de activistas y expertos en política de vivienda) y Big Data para mejorar la vida de la gente (con Antonio López Peláez y Joaquín Castillo de Mesa).

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